viernes, 9 de abril de 2010


Soy Francisco de Asís. Como podrás comprobar, fui un joven que quise estar a la última y en el centro de la movida de Asís. Intenté escalar puestos sociales y me alisté para el ejército. La enfermedad y los contratiempos, la reflexión y la meditación, la lectura del evangelio... influyeron y me condujeron a cuestionar mi vida, y, al final, encontré a Dios. Desde ese momento en que me sentí regalado, supe derramar fraternidad y paz a mi alrededor.
Mi padre al principio no me comprendió, porque en el espejo de su hijo no se reflejaba él, sino yo. Luego, ya se sabe..., un padre es un padre.
Lee esta historia y recuerda que la vida es maravillosa. Debes vivirla, convivirla y compartirla. ¿El Evangelio y Jesús te dicen algo? A mí me fascinaron y comencé a dar vueltas