martes, 2 de septiembre de 2014

Francisco repara mi Iglesia





Queridos hermanos y hermanas, paz y bien.

Un día salió Francisco a dar un paseo y entró a rezar en la vieja iglesia de San Damián, fuera de Asís. Y, mientras rezaba delante del Crucifijo puesto sobre el altar, tuvo una visión de Cristo crucificado que le traspasó el corazón, hasta el punto de que ya no podía traer a la memoria la pasión del Señor sin que se le saltaran las lágrimas. Y sintió que el Señor le decía: "Francisco, repara mi iglesia; ¿no ves que se hunde?". El Señor se refería a la Iglesia de los creyentes, amenazada, como siempre, por mil peligros, mas él entendió que se refería a San Damián y, como era rico, pensó que era cuestión de dinero. Se fue a la tienda de su padre, cargó el caballo con las mejores telas y se fue a venderlas al mercado de Foliño. Al regreso entregó el dinero a messer Pedro, el cura de San Damián, más éste no quiso aceptar, temiendo que fuese una burla, y por miedo a sus padres. Entonces Francisco decidió quedarse allí, y reparar él personalmente la iglesia y ayudar a los pobres, según sus planes. 

El pasado 11 de agosto, día de Santa Clara ,tal y como la mayoría ya habréis podido constatar, nuestra iglesia de Jesús Maestro sufrió un percance, se derrumbo parte del techo de la misma, milagrosamente no había nadie en el interior. La verdad es que ha sido mas una bendición ,  que un perjuicio a sumar a nuestros escasos fondos. No, no vamos a pedir dinero, solo una cosa os pediremos, oración y conversión del corazón lo demás lo dejamos en manos de Francisco y Clara , los mejores intercesores que nuestra comunidad puede tener.

Aprovechamos la ocasión para avisaros que mientras duren los trabajos de saneamiento, para asistir a la Santa Misa, el acceso será por la Avenida Puente del Pilar.


Vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo, y, al mismo tiempo, teniendo el corazón en el Cielo, sumergido en la misericordia de Dios». Permite, Señor, que ésta sea mi actitud, mi estilo de vida. No evadir egoístamente los problemas, afrontarlos sabiendo que Tú estás conmigo, viviendo auténticamente mi libertad, dando a mi vida la trascendencia para la cual fue creada.
Economía Parroquial