lunes, 22 de diciembre de 2014

Felicitación de Navidad del Hermano Ministro Provincial(OFMVAL)



Valencia, 17 de diciembre de 2014

Queridos hermanos, paz y bien

En puertas de la celebración del misterio de la encarnación de nuestro Señor Jesucristo, entonamos "el canto de la Oh" y nos unimos a toda la Iglesia universal en el reconocimiento de que el esperado de todos los tiempos se hace próximo a nosotros. La liturgia nos ayuda a prepararnos, mediante el asombro, para celebrar con intensidad y profundidad al Enmanuel, al Dios con nosotros. Su austeridad y sencillez nos concentra en el acontecimiento del nacimiento del Hijo de Dios: "y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre" (Lc 2, 7).
Esta es la Palabra de Dios generadora de alegría eterna. Este es el anuncio de la cercanía de Dios con todos nosotros. Esta es la alianza nueva y eterna de Dios con toda la humanidad. Esta es la paz de Dios: un niño indefenso. Esta es la fiesta de la exageración en la que la pura racionalidad es confundida por la fe. Este es el tiempo en el que tanto personas como animales, y hasta la materia inerte lo celebran de manera desmedida (cf. 2C 199-200).
Alegrémonos, pues, todos en este tiempo de gracia en que Dios nos bendice abundantemente con Su Hijo. Gocemos de la fraternidad, de la liturgia, del encuentro personal con Dios, del encuentro con nuestros familiares y amigos... "pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia" (Jn 1,16).
Junto con el deseo de que vivamos unas navidades auténticas, también considero oportuno aludir a la coyuntura en la que nos hallamos las Provincias en unión. El pasado día 22 de noviembre nos reuníamos un buen grupo de hermanos en Santo Espíritu para dar gracias a Dios por el tiempo de gracia que nos ha concedido vivir a la Provincia de San José de Valencia, Aragón y Baleares. Memoria agradecida que da paso al presente vivido con pasión y que ha de abrirnos a un futuro cargado de esperanza. Estamos en manos de Dios, y estos pasos importantes para nuestras vidas verifican que así es.
Llevamos un camino trazado de años de trabajos. Si el horizonte que nos espera es el mismo, la manera de caminar será diferente en tanto que vamos a hacerlo de forma estrecha con más hermanos. Es riqueza y desafío, reto y oportunidad, gracia y trabajo. Dios así lo ha ido disponiendo, y así hemos de acogerlo. Demos todos la bienvenida a la Provincia de la Inmaculada Concepción y aportemos lo mejor de nosotros mismos a este proyecto de vida y misión que Dios nos regala para que trabajemos en Su viña.
Quiero dar las gracias en nombre propio y de los hermanos del Definitorio provincial a toda la Provincia por la oportunidad que nos disteis en el último Capítulo provincial de realizar este servicio de animación. Como os dijimos en su día, la vida y misión de la Provincia exigía reforzar nuestro trabajo en los colegios y en la casa de formación de Santo Espíritu del Monte. Esto suponía realizar sacrificios fuertes, como el cierre de alguna de nuestras presencias. También seguíamos teniendo como prioridad la atención a los hermanos enfermos. Hemos tratado de ser fieles a estas directrices y hemos intentado estar lo más cerca posible de cada uno de vosotros. 

Doy gracias a Dios por la vida de los hermanos Jaime Pellicer, José Luis Arbea, Eloy de Prado, Abdón García y Carlos Peretó que nos han dejado en este tiempo y que han marcado una huella indeleble en nuestras vidas. Dios los tiene en su gloria y desde ella nos siguen acompañando.

Más allá de los fallos, que siempre los hay, quiero daros las gracias por la acogida fraterna que me habéis brindado en todo momento, por vuestra palabra y por vuestra escucha. Creo que somos una Provincia que goza de serenidad dentro de las tensiones propias que conlleva la vida ordinaria, y esto es algo a valorar muy positivamente. No podemos relajarnos, pues el evangelio siempre nos tensiona en la búsqueda de mayor fidelidad, entrega, radicalidad... Hemos de seguir creciendo en dar calidad a la relación con Dios a través de la oración litúrgica y personal, hemos de seguir nutriendo nuestras vidas en la comunicación sincera con nuestros hermanos de fraternidad, hemos de continuar leyendo los signos de los tiempos a través de la formación permanente...
Dios nos siga acompañando y bendiciendo por intercesión de María Inmaculada y su esposo San José. 

Que tengáis todos una muy Feliz Navidad. 

Juan Carlos Moya Ovejero, ofm
Ministro provincial