miércoles, 23 de diciembre de 2015

Hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor (Lc. 2, 11)


Queridos Hermanos: Paz y Bien. Hoy es un gran día, hoy es Navidad, una de las fiestas más entrañable del calendario litúrgico.
Hoy inauguramos el Tiempo de la Navidad, donde vamos a celebrar con gozo y alegría el Nacimiento del Hijo de Dios en medio de nosotros.
Dios que siempre ha querido estar cerca de nosotros, ha venido en la carne débil, frágil de un Niño.
Dios que ha querido compartir nuestra pequeñez y pobreza para decirnos que Nuestro Padre Dios, sigue empeñado en amparar, acoger y salvar a los hombres.
Que Dios no se ha desentendido de nosotros sino que quiere llenarnos con su ternura, devolvernos la alegría y el gozo que nuestro acusador nos había robado con el pecado de Adán.
Por eso os invito a estar alegres y contentos, porque el Dios Grande, Todopoderoso, Todo Bien, sumo Bien, se ha humillado en la persona de su Hijo envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
Aquella noche solo se enteraron  de su nacimiento, unos pastores. Dios que tiene predilección por los pobres y marginados, por los humildes.
Aquellos pastores fueron corriendo al portal de Belén a adorar al Niño Dios.
Pidamos al Señor, al Dios encarnado, que nos dé un corazón humilde y podamos reconocerlo en cada hombre y en cada acontecimiento.
Que la Ternura, la Alegría, la Luz, el Gozo, la Salvación y la Misericordia que nos trae  el Niño Dios inunde nuestros corazones y también vayamos corriendo, como los pastores, a adorarlo.

Os Deseo una Santa y Feliz Navidad, que el Año Nuevo nos traiga el Señor su Bendición .

Vuestro Párroco