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lunes, 9 de julio de 2018

“Por favor: ceda el paso”




Antonio, un padre de familia, cierto día, cuando regresaba del trabajo, se encontró con un embotellamiento de tránsito infernal y notó que un señor conducía apresuradamente, cortándole el paso a todo el que podía al tratar de abrirse paso entre los vehículos.
Cuando se aproximó al automóvil de Antonio, se le atravesó de una manera tan brusca que por poco ocurre una colisión. En ese momento, Antonio tuvo deseos de insultarlo e impedirle el paso, pero luego pensó: - ¡El pobre! Está tan nervioso y apurado... ¡Sabrá Dios si tiene un problema serio y necesita llegar cuanto antes a su destino!
Con estos pensamientos, decidió cederle el paso. Al llegar a casa, Antonio recibió la noticia de que su hijo de tres años había sufrido un grave accidente y había sido llevado al hospital por su esposa.
Inmediatamente, se dirigió al hospital. Al llegar, su esposa corrió a sus brazos y lo tranquilizó diciéndole:
- Gracias a Dios todo ha salido bien. El médico llegó justo a tiempo para salvar la vida de nuestro hijo; ya está fuera de peligro. Aliviado, Antonio pidió hablar con el médico para agradecérselo. Cuál sería su sorpresa cuando vio que el médico era ese señor nervioso y apurado a quien le había cedido el paso casi una hora antes.
Conclusión: hay que estar siempre dispuesto a ayudar al prójimo, independientemente de su apariencia o condición económica. Trate de ver a los demás más allá de las apariencias. Imagine que, detrás de esa actitud que no entiende, existe una historia, un motivo que puede llevar a esa persona a actuar de una manera determinada. Quizás a veces no sea un motivo justificable pero... siempre hay un motivo.


Meditación del Papa Francisco
El amor que propone Jesús es gratuito e ilimitado y por ello muchos consideran, a Él y su enseñanza, un delirio, una locura y prefieren confirmarse con la mediocridad ambigua.

sábado, 30 de noviembre de 2013

ADVIENTO: TIEMPO DE ESPERANZA






Estimados hermanos: Paz y Bien.

             Comenzamos un nuevo tiempo fuerte que nos invita a prepararnos bien para la gran fiesta de la Navidad.
             El tiempo de Adviento es un tiempo de esperanza, de preparación de estar a atentos, vigilantes, un tiempo propicio para la conversión.
            El Señor Viene a visitarnos, a decirnos que está cerca, que quiere quedarse con nosotros. De nuevo se nos invita a acogerlo, a abrir nuestro corazón para recibirlo, no viene con gritos, bullicio y alboroto, viene sin hacer ruido, con el silencio de la noche.
           ¿Estaremos despiertos cuando llegue? ¿Sabremos reconocerle? ¿Le seguimos esperando o ya nos hemos cansado o la desilusión, el desencanto, la situación actual de crisis nos va aplastando y hemos perdido toda esperanza?
         Dios, en la persona de Jesús, ha venido ya a este mundo, nos ha prometido que vendrá con poder y vestido de majestad al final de los tiempos, pero entre la primera venida y la segunda hay una intermedia. Cristo sigue viniendo en cada “·hombre y en cada acontecimiento”, como nos recuerda el prefacio III de este tiempo del adviento.
        Es importante que nos encuentre preparados, despiertos, esperando.
        Miremos a María, la mujer que supo esperar, en medio de las dificultades, supo confiar y el Señor, la protegió.
         Este año vamos a celebrar en nuestra parroquia el día 7 de diciembre, a las 19´00 h. (7 tarde) la Vigilia de la Inmaculada. Un buen momento para pedirle a la Virgen que nos ayude a estar esperando sin desanimarnos y que ella nos enseñe a confiar en el Señor.
       En el Tiempo de Adviento, junto a la figura de María, aparece Juan el Bautista y el profeta Isaías, que nos siguen llamando a la conversión, invitándonos a mirar al Mesías que viene, como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, tronco de Jesé que sigue brotando, al “Emmanuel” (Dios con nosotros) al esperado de las naciones.
       Que el tiempo de Adviento nos ayude a sacar a la Sra. ESPERANZA del baúl de los recuerdos y nos anime a salir de nuestra rutina y nos despierte de la modorra que muchas veces nos encontramos, para con gozo y alegría esperemos la venida del Señor.
        Que María la Virgen, nos acompañe en este adviento para que nos preparemos bien a recibir al Señor.

                                                                                      Fr. J. Jordi Escrivá, ofm