martes, 3 de octubre de 2023

Mensaje de Fr. Miguel Angel Lavilla - Festividad de S, Francisco de Asís - 4 de octubre de 2023

 


Fiesta de San Francisco de Asís

4 de octubre

Paz y Bien a todos que leáis estas líneas.

El próximo día 4, celebramos la fiesta de San Francisco de Asís, el fundador de la Orden franciscana, a la que pertenecemos los hermanos menores que animamos esta Comunidad Parroquial de Jesús Maestro.

Este año se cumplen 800 años de dos efemérides muy importantes en la vida de San Francisco: El Papa aprueba la Regla (Norma de vida) que le presenta Francisco y la celebración de Navidad que hace en Greccio (provincia de Rieti, Italia).

Dos acontecimientos que revelan el carácter y la espiritualidad de San Francisco, pues el primero es esencial para conocer su experiencia cristiana y su carisma dentro de la Iglesia.

La primera efeméride, que es la Regla o la Forma de vida de Francisco y sus hermanos, es el resultado de la vivencia en fraternidad durante de varios años, puesta por escrito, en el que se resume de manera breve y directa: vivir el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, en obediencia, sin nada propio y en castidad; dentro de la Iglesia católica. La oración, la pobreza, el trabajo, la itinerancia, el servicio, la relación familiar entre los hermanos, el trato pacífico y humilde con las demás personas, la misión de anunciar el Evangelio, van desengranándose de manera radical en la Regla y vida de los Hermanos Menores. Este es el nombre escogido por el mismo Francisco para llamar a quienes le acompañaban y le acompañarán en el seguimiento de las huellas de Jesucristo.

La propuesta radical de esta Forma de vida, no podía ser de otra manera pues su medula es el Evangelio, sólo puede vivirse siguiendo el cimiento formulado por el mismo Francisco en el capítulo 10: “los hermanos… aplíquense…en aquello que por encima de todo deben desear: tener el Espíritu del Señor y su santa operación”. Sólo siguiendo los impulsos del Espíritu que guía y habita en Jesucristo, los hermanos menores podrán seguir sus huellas: vivir el Evangelio.

El texto de la Regla, que también puede servir de inspiración para cualquier cristiano, podéis leerlo en:

 http://www.franciscanos.org/esfa/rb1r.html

La segunda efeméride es más conocida para el gran público, que según una tradición dio origen a la implantación o difusión del belén.

Francisco antes de llegar la Navidad quiso celebrar de una manera singular la fiesta del nacimiento del Hijo de Dios, para contemplar la invalidez de niño que sufrió el Señor. Para ello dispuso todo lo necesario, incluso escogiendo un lugar privilegiado: una hendidura en la montaña, próxima al pueblo de Greccio. Invitó a los hermanos y a las gentes del lugar y alrededores a participar en una procesión con velas y antorchas, con cantos, hasta el lugar escogido, para celebrar la eucaristía, en un altar colocado encima de un pesebre con pajas, junto a un buey y un asno. Después de proclamar el evangelio, Francisco predica con gran emoción sobre el misterio del nacimiento del Hijo de Dios en Belén.

Podéis encontrar el relato en

 http://www.franciscanos.org/enciclopedia/navidad1223.html

Según nos cuentan los biógrafos, Francisco amaba a la Navidad más que a las otras fiestas, "la fiesta de las fiestas" la llamaba. El motivo de esta gran devoción por la Navidad puede apreciarse en su Salmo Navideño, (Salmo 15:

 http://www.franciscanos.org/esfa/ofpb.html)

También en varios de sus escritos: Dios Padre, por su gran amor para con nosotros, ha hecho que su Hijo, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la Virgen María, de cuyo seno recibió la verdadera carne de nuestra humanidad y fragilidad.

Tal era el gozo que le embargaba la Navidad y el amor que ésta le provoca­ba que invitaba a todos los cristianos a ser gozosamente generosos no sólo con los pobres, necesitados y mendigos, sino también con los animales y los pájaros (a esparcir grano por los caminos,…); imitando así la gran generosidad de Dios para con nosotros, al entregarnos débil y necesitado a su amado Hijo.

El misterio de la encarnación de Dios (Belén) desem­boca en el misterio de la redención y en el de la nueva presencia de Cristo glorio­so en la eucaristía.

La celebración navideña de Greccio es la actua­lización y vivencia de un misterio de fe: el derroche de amor de Dios para con los hombres, que pasa por el pesebre hasta la cruz en el Gólgota, para actualizarse en el altar cada vez que se celebra la misa. El mismo Dios se entrega en las manos del hombre, para que este tenga vida y vida en abundancia.

El Hijo amado, Jesucristo, por voluntad del Padre, nace niño, se humilla, se abaja, se hace frágil y necesitado, para entregarse a  nosotros, hasta la muerte en cruz, de la que sale victorioso por la fuerza del Padre que lo resucita, para que un día también nosotros resucitemos. Esto es lo que Francisco celebra en Greccio: el amor inconmensurable de Dios para con nosotros, a través de su Hijo Jesús, frágil y menesteroso como nosotros.

Ambas efemérides están íntimamente ligadas y son inseparables: sin la Navidad, no hay encarnación, y sin esta que se celebra en Greccio, no hay posibilidad de que la Forma de vida de los hermanos menores sea vivir la Buena Noticia, el seguimiento de las huellas de Jesucristo: encarnación de la Buena Nueva.

             Feliz fiesta de San Francisco, que él interceda por nosotros, para que el Niño Jesús renazca en nuestros corazones y redescubramos la novedad y la alegría del Evangelio.

                                                                                        Fray Miguel Ángel Lavilla Martín


Gruta de Greccio                                                                           


                



          Salida del sol desde el santuario Greccio



          
                                                                                                                      Santuario de Greccio


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