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lunes, 29 de septiembre de 2025

FIESTA DE SAN FRANCISCO DE ASIS


Viérnes 3 de Octubre

20 h.  Eucaristía y Transito de San Francisco

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Sábado 4 de Octubre

20 h. Eucaristía Solemnidad de San Francisco


Imagen de San Francisco de Asís - Catedral de Bayona



miércoles, 2 de octubre de 2024

Mensaje de Paz con Motivo de la Fiesta de San Francisco de Asís de Fr. Miguel Angel Lavilla

 


La paz: Una urgencia

Así lo grita nuestro mundo lacerado por las guerras y por todo género de violencia. San Francisco de Asís es un hombre pacífico, un pregonero y un trabajador incansable de la paz. Seguidor de Jesús y de su evangelio, desea vivir con todas sus fuerzas el espíritu de las bienaventuranzas y el encargo de Jesús a los apóstoles de anunciar la paz, signo de la presencia de su Reino.

“Dichosos los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9). San Francisco lo comenta: “Son verdaderamente pacíficos aquellos que, en medio de todas las cosas que padecen en este mundo, conservan la paz en su alma y en su cuerpo, por el amor de nuestro Señor Jesucristo” (Admonición 15). Para Francisco sólo desde una disposición interior que se hace cargo de las circunstancias, especialmente las adversas, puede acogerse el don de la paz del Crucificado, y llegar a ser verdaderamente pacíficos. Así, el ser pacíficos supone el amor, la paciencia, el perdón, la misericordia, ante el sufrimiento y la violencia padecidos, a ejemplo de Cristo. Esta convicción de Francisco se plasma en su intervención para restablecer la paz entre el alcalde y el obispo de Asís. Al igual que también trató de poner paz entre las gentes de Perusa, Arezzo, Bolonia y otros lugares. El caso de Asís lo indujo a añadir una estrofa al Cántico de las criaturas: “Loado seas, mi Señor, por los que perdonan por tu amor, y soportan la enfermedad y la tribulación. Dichosos aquellos que las soportarán en paz, pues por ti, Altísimo, coronados serán” (Cántico 10-11).

Es decir, la paz sólo puede alcanzarse desde la reconciliación que pasa por el perdón.

San Francisco siempre que predicaba, antes de proponer la palabra de Dios a los presentes, les deseaba la paz con este saludo: “El Señor os de la paz”. Y a sus compañeros les insistía que debían ir por el mundo de manera pacífica. Les enseñaba a decir primero en cualquier casa que entrasen: “paz a esta casa”. Este saludo es más que una fórmula de cortesía, constituye el fiel reflejo de la manera de ser y de estar de Francisco y sus hermanos en medio de la gente. Por este motivo Francisco les insistía: “Que la paz que anunciáis de palabra, la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones. Que ninguno se vea provocado por vosotros a ira o escándalo, sino que por vuestra mansedumbre todos sean inducidos a la paz, a la benignidad y a la concordia.”

Según esta advertencia, solo puede anunciarse la paz que se tiene en el corazón. Sin la paz interior de nada sirve anunciar la paz, ni trabajar por ella. Resulta estéril.

San Francisco estaba muy convencido, según cuenta en su Testamento, que el anuncio de la paz es la misión que le ha encargado el mismo Señor desde el inicio de su conversión: “El Señor me reveló que dijésemos este saludo: El Señor te de la paz” (Testamento 23). 

Por tanto, este anuncio de la paz, aparejado de manera indisoluble a la manera de comportarse de manera pacífica, es la puesta en práctica de una inspiración divina personal, que se amolda al seguimiento del mandato de Jesús a los apóstoles. Forma parte del corazón de la forma de vida de San Francisco y sus hermanos.

Seguro que, si escuchamos a San Francisco y repasamos su vida, podremos sacar criterios prácticos para aplicarlos en nuestro tiempo a la hora de buscar la paz, siempre que lo hagamos con sinceridad o pureza de corazón, porque él nos lleva a la raíz del asunto.

Tal vez algún lector eche de menos una alusión a la famosa oración Haz de mi un instrumento de tu paz”. Sin ánimo de defraudar a nadie, se trata de una plegaria atribuida a Francisco que, aunque se acomoda muy bien a su espíritu, no la compuso él. Lo que no impide que se siga rezando, todo lo contrario, pues traduce sus vivencias a un lenguaje más cercano al nuestro.

Y a propósito de oración: la paz es un don de Dios y tarea del hombre, que debemos buscar y correr tras ella, como dice el salmista. Más aún, Dios nos ha reconciliado por medio de Cristo. En el momento presente urge pedir a Dios por la paz entre las naciones, entre las personas, y en los corazones de cada uno; para que nuestros esfuerzos y trabajos por la paz no resulten vanos.

En la fiesta de San Francisco: Paz y bien a todos.

Fr. Miguel Ángel Lavilla Martín


jueves, 21 de diciembre de 2023

Felicitación de Navidad de Fr. Miguel Angel Lavilla - 2023.



 “En aquel día envió el Señor su misericordia,

y en la noche su canto.

Éste es el día que hizo el Señor;

saltemos de gozo y alegrémonos en él.

Porque se nos ha dado un Niño santísimo, amado,

y nació por nosotros en el camino.

y fue colocado en un pesebre,

pues no tenía sitio en la posada.

Gloria al Señor Dios en la alturas,

y en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad.

Alégrese el cielo y salte de gozo la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

gocen los campos y cuanto hay en ellos.

Cantadle un cántico nuevo,

cantad al Señor toda la tierra”.

 (San Francisco de Asís)




Feliz y Santa Navidad. Y un Año Nuevo lleno de paz y bendiciones.

Fr. Miguel Ángel Lavilla

Párroco


Gruta de la Natividad - Belén

martes, 3 de octubre de 2023

Mensaje de Fr. Miguel Angel Lavilla - Festividad de S, Francisco de Asís - 4 de octubre de 2023

 


Fiesta de San Francisco de Asís

4 de octubre

Paz y Bien a todos que leáis estas líneas.

El próximo día 4, celebramos la fiesta de San Francisco de Asís, el fundador de la Orden franciscana, a la que pertenecemos los hermanos menores que animamos esta Comunidad Parroquial de Jesús Maestro.

Este año se cumplen 800 años de dos efemérides muy importantes en la vida de San Francisco: El Papa aprueba la Regla (Norma de vida) que le presenta Francisco y la celebración de Navidad que hace en Greccio (provincia de Rieti, Italia).

Dos acontecimientos que revelan el carácter y la espiritualidad de San Francisco, pues el primero es esencial para conocer su experiencia cristiana y su carisma dentro de la Iglesia.

La primera efeméride, que es la Regla o la Forma de vida de Francisco y sus hermanos, es el resultado de la vivencia en fraternidad durante de varios años, puesta por escrito, en el que se resume de manera breve y directa: vivir el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, en obediencia, sin nada propio y en castidad; dentro de la Iglesia católica. La oración, la pobreza, el trabajo, la itinerancia, el servicio, la relación familiar entre los hermanos, el trato pacífico y humilde con las demás personas, la misión de anunciar el Evangelio, van desengranándose de manera radical en la Regla y vida de los Hermanos Menores. Este es el nombre escogido por el mismo Francisco para llamar a quienes le acompañaban y le acompañarán en el seguimiento de las huellas de Jesucristo.

La propuesta radical de esta Forma de vida, no podía ser de otra manera pues su medula es el Evangelio, sólo puede vivirse siguiendo el cimiento formulado por el mismo Francisco en el capítulo 10: “los hermanos… aplíquense…en aquello que por encima de todo deben desear: tener el Espíritu del Señor y su santa operación”. Sólo siguiendo los impulsos del Espíritu que guía y habita en Jesucristo, los hermanos menores podrán seguir sus huellas: vivir el Evangelio.

El texto de la Regla, que también puede servir de inspiración para cualquier cristiano, podéis leerlo en:

 http://www.franciscanos.org/esfa/rb1r.html

La segunda efeméride es más conocida para el gran público, que según una tradición dio origen a la implantación o difusión del belén.

Francisco antes de llegar la Navidad quiso celebrar de una manera singular la fiesta del nacimiento del Hijo de Dios, para contemplar la invalidez de niño que sufrió el Señor. Para ello dispuso todo lo necesario, incluso escogiendo un lugar privilegiado: una hendidura en la montaña, próxima al pueblo de Greccio. Invitó a los hermanos y a las gentes del lugar y alrededores a participar en una procesión con velas y antorchas, con cantos, hasta el lugar escogido, para celebrar la eucaristía, en un altar colocado encima de un pesebre con pajas, junto a un buey y un asno. Después de proclamar el evangelio, Francisco predica con gran emoción sobre el misterio del nacimiento del Hijo de Dios en Belén.

Podéis encontrar el relato en

 http://www.franciscanos.org/enciclopedia/navidad1223.html

Según nos cuentan los biógrafos, Francisco amaba a la Navidad más que a las otras fiestas, "la fiesta de las fiestas" la llamaba. El motivo de esta gran devoción por la Navidad puede apreciarse en su Salmo Navideño, (Salmo 15:

 http://www.franciscanos.org/esfa/ofpb.html)

También en varios de sus escritos: Dios Padre, por su gran amor para con nosotros, ha hecho que su Hijo, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la Virgen María, de cuyo seno recibió la verdadera carne de nuestra humanidad y fragilidad.

Tal era el gozo que le embargaba la Navidad y el amor que ésta le provoca­ba que invitaba a todos los cristianos a ser gozosamente generosos no sólo con los pobres, necesitados y mendigos, sino también con los animales y los pájaros (a esparcir grano por los caminos,…); imitando así la gran generosidad de Dios para con nosotros, al entregarnos débil y necesitado a su amado Hijo.

El misterio de la encarnación de Dios (Belén) desem­boca en el misterio de la redención y en el de la nueva presencia de Cristo glorio­so en la eucaristía.

La celebración navideña de Greccio es la actua­lización y vivencia de un misterio de fe: el derroche de amor de Dios para con los hombres, que pasa por el pesebre hasta la cruz en el Gólgota, para actualizarse en el altar cada vez que se celebra la misa. El mismo Dios se entrega en las manos del hombre, para que este tenga vida y vida en abundancia.

El Hijo amado, Jesucristo, por voluntad del Padre, nace niño, se humilla, se abaja, se hace frágil y necesitado, para entregarse a  nosotros, hasta la muerte en cruz, de la que sale victorioso por la fuerza del Padre que lo resucita, para que un día también nosotros resucitemos. Esto es lo que Francisco celebra en Greccio: el amor inconmensurable de Dios para con nosotros, a través de su Hijo Jesús, frágil y menesteroso como nosotros.

Ambas efemérides están íntimamente ligadas y son inseparables: sin la Navidad, no hay encarnación, y sin esta que se celebra en Greccio, no hay posibilidad de que la Forma de vida de los hermanos menores sea vivir la Buena Noticia, el seguimiento de las huellas de Jesucristo: encarnación de la Buena Nueva.

             Feliz fiesta de San Francisco, que él interceda por nosotros, para que el Niño Jesús renazca en nuestros corazones y redescubramos la novedad y la alegría del Evangelio.

                                                                                        Fray Miguel Ángel Lavilla Martín


Gruta de Greccio                                                                           


                



          Salida del sol desde el santuario Greccio



          
                                                                                                                      Santuario de Greccio


domingo, 3 de octubre de 2021

Mensaje con motivo de la Festividad de San Francisco de Asís - 4 de octubre de 2021.




“Haz de mi Señor, un instrumento de tu paz”




                                                                                                                                                                             

Estimados hermanos Paz y Bien.

El Próximo lunes celebramos la Fiesta de San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana, y cuya figura es la de un  hombre que encontró en Cristo toda su plenitud.

A lo largo de la historia le han llamado a San Francisco de muchas formas; todas ellas reflejan un aspecto de la vida del Santo de Asís.

1.- Uno de los títulos es “Alter Christus” (El otro Cristo) desde el encuentro con el Cristo de San Damián, el amor al crucificado, fue unos de sus grandes amores o pilares de su vida.

2.- Hijo de Dios,  en su proceso vocacional, Francisco va descubriendo la Paternidad de Dios a través de Cristo. Esta experiencia de ser hijo de Dios lo va a expresar de una forma muy gráfica, cuando se desnuda delante de la gente y el Obispo de Asís, Francisco devuelve sus ropas a su padre y exclama: “Hasta ahora he podido decir, padre mío, Pedro Bernardone, a partir de ahora, diremos, Padre nuestro que estas en los cielos”.

3.- El hermano universal,  ya que ha descubierto que Dios es su Padre de todas las criaturas, por eso él, sintiéndose criatura, por eso ama a la creación y la cuida, llamando  a todos hermanos: hermano Sol, hermana Luna, hermana Agua, hermano Fuego, Hermano Lobo….

Por eso la Fraternidad va a ser otro de los pilares de su vida.

4.- Un Hombre de fe, esperanza y caridad que le empujan a seguir las huellas de Ntro. Sr. Jesucristo.

5.- Un Hombre pacífico, cuya oración “Haz de mi Señor, un instrumento de tu paz” es un bello reflejo de que estamos llamados a reproducir en nosotros la imagen de Cristo que consuela, pacifica, sana y cura nuestras heridas…

·        Nos toca vivir en un mundo marcado por la violencia, de todo tipo, mirando a Cristo con los ojos de Francisco para que él nos ayude y nos de fuerzas para ser hombres y mujeres cargados de su paz y ser pacíficos.

·        En un mundo insolidario y egoísta, mostrar la cercanía al hermano cansado y necesitado de gente capaz de escuchar, orientar y acompañar a nuestros hermanos los hombres a encontrarse con el Señor.

·        El mundo de hoy, como el de ayer, necesita de personas que desde la vida ordinaria, sean testigos del Amor, de la Ternura y de la misericordia de Dios.

San Francisco no se cansaba de gritar: “El Amor, no es amado; el Amor, no es amado”, para que también nosotros supiéramos gritar esto mismo a nuestro mundo cansado y agobiado por tantas cosas.

·        Es verdad que este tiempo de la pandemia nos ha ayudado  a despertar el sentido de nuestra solidaridad, no solo desde Cáritas, que gracias a ella ha paliado muchas necesidades de todo tipo, si no también ha ayudado a que muchas personas anónimas hayan dado la vida por los demás

·        Que el Señor nos ayude a ser cada día más amigos de Jesucristo y seamos en el mundo testigos de esperanza.


¡Feliz fiesta de San Francisco de Asís!


Un abrazo muy grande.


Vuestro Párroco.


 

                         Fr. J. Jordi Escrivá dominguez

                                     ofm

 

 

 

domingo, 17 de septiembre de 2017

17 de Septiembre:Impresión de las Llagas de San Francisco






El 17 septiembre celebramos la impresión de las llagas de San Francisco de Asís. Pocos santos han tenido tan decisiva influencia en la historia civil y eclesiástica de todos los tiempos como el Poverello de Asís. Y pocos han vivido las máximas evangélicas como este hombre que se identificó tanto con Jesucristo crucificado, que mereció recibir en su cuerpo las señales de la Pasión.

De acuerdo con sus biógrafos, dos años antes de su muerte, San Francisco se retiró a Toscana con cinco de sus hermanos más cercanos, en el Monte Alvernia, para celebrar la Asunción de la Santísima Virgen y preparar la fiesta de San Miguel Arcángel por cuarenta días de el ayuno. Fue en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Francisco, arrodillado ante su celda, oraba rezando con los brazos abiertos a la espera del amanecer, cuando fue objeto de una gracia excepcional. El Señor crucificado se le apareció en la figura de un serafín de seis alas. Después de pasar tiempo con él en una conversación dulce, partió dejándole impreso en el cuerpo las llagas sagradas.

Por lo tanto, Francisco, que tanto deseaba asemejarse a Cristo, con este rasgo se identificó más a Cristo crucificado. 

Al final de su vida, cuando ya estigmatizado y al borde de suas fuerzas sufría sin tregua, física y moralmente, alcanza la cumbre de la perfecta alegría y compone el Cántico de las Criaturas. Hace falta haber entrado de lleno en el misterio Pascual de muerte y resurreción para poder componer este himno en el que, la creación entera, reconcilada, encuentra su unidad en Dios. 

Todo lo que hoy experimentamos, aspiración a la libertad, a la paz, a la vida, a la felicidad, al compartir, al respeto por el hermano y por la creación, nos ha sido ya propuesto por Francisco de Asís. Por eso, su mensaje sigue atrayéndonos y nos lleva en seguimiento de Cristo.