Viérnes 3 de Octubre
20 h. Eucaristía y Transito de San Francisco
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Sábado
20 h. Eucaristía Solemnidad de San Francisco
Viérnes 3 de Octubre
20 h. Eucaristía y Transito de San Francisco
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Sábado
20 h. Eucaristía Solemnidad de San Francisco
La paz: Una urgencia
Así
lo grita nuestro mundo lacerado por las guerras y por todo género de violencia.
San Francisco de Asís es un hombre pacífico, un pregonero y un trabajador
incansable de la paz. Seguidor de Jesús y de su evangelio, desea vivir con
todas sus fuerzas el espíritu de las bienaventuranzas y el encargo de Jesús a
los apóstoles de anunciar la paz, signo de la presencia de su Reino.
“Dichosos
los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9). San Francisco lo
comenta: “Son verdaderamente pacíficos aquellos que, en medio de todas las
cosas que padecen en este mundo, conservan la paz en su alma y en su cuerpo,
por el amor de nuestro Señor Jesucristo” (Admonición 15). Para Francisco
sólo desde una disposición interior que se hace cargo de las circunstancias,
especialmente las adversas, puede acogerse el don de la paz del Crucificado, y
llegar a ser verdaderamente pacíficos. Así, el ser pacíficos supone el amor, la
paciencia, el perdón, la misericordia, ante el sufrimiento y la violencia
padecidos, a ejemplo de Cristo. Esta convicción de Francisco se plasma en su
intervención para restablecer la paz entre el alcalde y el obispo de Asís. Al
igual que también trató de poner paz entre las gentes de Perusa, Arezzo,
Bolonia y otros lugares. El caso de Asís lo indujo a añadir una estrofa al Cántico
de las criaturas: “Loado seas, mi Señor, por los que perdonan por tu amor,
y soportan la enfermedad y la tribulación. Dichosos aquellos que las soportarán
en paz, pues por ti, Altísimo, coronados serán” (Cántico 10-11).
Es
decir, la paz sólo puede alcanzarse desde la reconciliación que pasa por el
perdón.
San
Francisco siempre que predicaba, antes de proponer la palabra de Dios a los
presentes, les deseaba la paz con este saludo: “El Señor os de la paz”. Y a sus compañeros les insistía que debían
ir por el mundo de manera pacífica. Les enseñaba a decir primero en cualquier
casa que entrasen: “paz a esta casa”.
Este saludo es más que una fórmula de cortesía, constituye el fiel reflejo de la
manera de ser y de estar de Francisco y sus hermanos en medio de la gente. Por
este motivo Francisco les insistía: “Que la paz que anunciáis de palabra, la
tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones. Que ninguno se vea provocado
por vosotros a ira o escándalo, sino que por vuestra mansedumbre todos sean
inducidos a la paz, a la benignidad y a la concordia.”
Según
esta advertencia, solo puede anunciarse la paz que se tiene en el corazón. Sin
la paz interior de nada sirve anunciar la paz, ni trabajar por ella. Resulta
estéril.
San
Francisco estaba muy convencido, según cuenta en su Testamento, que el
anuncio de la paz es la misión que le ha encargado el mismo Señor desde el
inicio de su conversión: “El Señor me reveló que dijésemos este saludo: El
Señor te de la paz” (Testamento 23).
Por
tanto, este anuncio de la paz, aparejado de manera indisoluble a la manera de
comportarse de manera pacífica, es la puesta en práctica de una inspiración
divina personal, que se amolda al seguimiento del mandato de Jesús a los
apóstoles. Forma parte del corazón de la forma de vida de San Francisco y sus
hermanos.
Seguro
que, si escuchamos a San Francisco y repasamos su vida, podremos sacar
criterios prácticos para aplicarlos en nuestro tiempo a la hora de buscar la
paz, siempre que lo hagamos con sinceridad o pureza de corazón, porque él nos
lleva a la raíz del asunto.
Tal
vez algún lector eche de menos una alusión a la famosa oración “Haz de mi un instrumento de tu paz”.
Sin ánimo de defraudar a nadie, se trata de una plegaria atribuida a Francisco
que, aunque se acomoda muy bien a su espíritu, no la compuso él. Lo que no
impide que se siga rezando, todo lo contrario, pues traduce sus vivencias a un
lenguaje más cercano al nuestro.
Y
a propósito de oración: la paz es un don de Dios y tarea del hombre, que
debemos buscar y correr tras ella, como dice el salmista. Más aún, Dios nos ha
reconciliado por medio de Cristo. En el momento presente urge pedir a Dios por
la paz entre las naciones, entre las personas, y en los corazones de cada uno;
para que nuestros esfuerzos y trabajos por la paz no resulten vanos.
En
la fiesta de San Francisco: Paz y bien a todos.
Fr.
Miguel Ángel Lavilla Martín
y en la noche su canto.
Éste es el día que hizo el Señor;
saltemos de gozo y alegrémonos en él.
Porque se nos ha dado un Niño santísimo, amado,
y nació por nosotros en el camino.
y fue colocado en un pesebre,
pues no tenía sitio en la posada.
Gloria al Señor Dios en la alturas,
y en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad.
Alégrese el cielo y salte de gozo la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
gocen los campos y cuanto hay en ellos.
Cantadle un cántico nuevo,
cantad al Señor toda la tierra”.
(San Francisco de Asís)
Feliz y Santa Navidad. Y un Año Nuevo lleno de paz y bendiciones.
Fr. Miguel Ángel Lavilla
Párroco
Gruta de la Natividad - Belén
Fiesta de San Francisco de Asís
4 de octubre
Paz y
Bien a todos que leáis estas líneas.
El
próximo día 4, celebramos la fiesta de San Francisco de Asís, el fundador de la
Orden franciscana, a la que pertenecemos los hermanos menores que animamos esta
Comunidad Parroquial de Jesús Maestro.
Este
año se cumplen 800 años de dos efemérides muy importantes en la vida de San
Francisco: El Papa aprueba la Regla (Norma de vida) que le presenta Francisco y
la celebración de Navidad que hace en Greccio (provincia de Rieti, Italia).
Dos
acontecimientos que revelan el carácter y la espiritualidad de San Francisco,
pues el primero es esencial para conocer su experiencia cristiana y su carisma
dentro de la Iglesia.
La primera
efeméride, que es la Regla o la Forma de vida de Francisco y sus hermanos, es
el resultado de la vivencia en fraternidad durante de varios años, puesta por
escrito, en el que se resume de manera breve y directa: vivir el santo
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, en obediencia, sin nada propio y en
castidad; dentro de la Iglesia católica. La oración, la pobreza, el trabajo, la
itinerancia, el servicio, la relación familiar entre los hermanos, el trato
pacífico y humilde con las demás personas, la misión de anunciar el Evangelio, van
desengranándose de manera radical en la Regla y vida de los Hermanos Menores.
Este es el nombre escogido por el mismo Francisco para llamar a quienes le
acompañaban y le acompañarán en el seguimiento de las huellas de Jesucristo.
La
propuesta radical de esta Forma de vida, no podía ser de otra manera pues su
medula es el Evangelio, sólo puede vivirse siguiendo el cimiento formulado por
el mismo Francisco en el capítulo 10: “los hermanos… aplíquense…en aquello que
por encima de todo deben desear: tener el Espíritu del Señor y su santa
operación”. Sólo siguiendo los impulsos del Espíritu que guía y habita en
Jesucristo, los hermanos menores podrán seguir sus huellas: vivir el Evangelio.
El
texto de la Regla, que también puede servir de inspiración para cualquier
cristiano, podéis leerlo en:
http://www.franciscanos.org/esfa/rb1r.html
La
segunda efeméride es más conocida para el gran público, que según una tradición
dio origen a la implantación o difusión del belén.
Francisco
antes de llegar la Navidad quiso celebrar de una manera singular la fiesta del
nacimiento del Hijo de Dios, para contemplar la invalidez de niño que sufrió el
Señor. Para ello dispuso todo lo necesario, incluso escogiendo un lugar
privilegiado: una hendidura en la montaña, próxima al pueblo de Greccio. Invitó
a los hermanos y a las gentes del lugar y alrededores a participar en una
procesión con velas y antorchas, con cantos, hasta el lugar escogido, para
celebrar la eucaristía, en un altar colocado encima de un pesebre con pajas,
junto a un buey y un asno. Después de proclamar el evangelio, Francisco predica
con gran emoción sobre el misterio del nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
Podéis
encontrar el relato en
http://www.franciscanos.org/enciclopedia/navidad1223.html
Según
nos cuentan los biógrafos, Francisco amaba a la Navidad más que a las otras
fiestas, "la fiesta de las fiestas" la llamaba. El motivo de esta
gran devoción por la Navidad puede apreciarse en su Salmo Navideño, (Salmo
15:
http://www.franciscanos.org/esfa/ofpb.html)
También
en varios de sus escritos: Dios Padre, por su gran amor para con nosotros, ha
hecho que su Hijo, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la Virgen
María, de cuyo seno recibió la verdadera carne de nuestra humanidad y
fragilidad.
Tal era
el gozo que le embargaba la Navidad y el amor que ésta le provocaba que
invitaba a todos los cristianos a ser gozosamente generosos no sólo con los
pobres, necesitados y mendigos, sino también con los animales y los pájaros (a
esparcir grano por los caminos,…); imitando así la gran generosidad de Dios
para con nosotros, al entregarnos débil y necesitado a su amado Hijo.
El
misterio de la encarnación de Dios (Belén) desemboca en el misterio de la
redención y en el de la nueva presencia de Cristo glorioso en la eucaristía.
La celebración
navideña de Greccio es la actualización y vivencia de un misterio de fe: el
derroche de amor de Dios para con los hombres, que pasa por el pesebre hasta la
cruz en el Gólgota, para actualizarse en el altar cada vez que se celebra la
misa. El mismo Dios se entrega en las manos del hombre, para que este tenga
vida y vida en abundancia.
El Hijo
amado, Jesucristo, por voluntad del Padre, nace niño, se humilla, se abaja, se
hace frágil y necesitado, para entregarse a
nosotros, hasta la muerte en cruz, de la que sale victorioso por la
fuerza del Padre que lo resucita, para que un día también nosotros resucitemos.
Esto es lo que Francisco celebra en Greccio: el amor inconmensurable de Dios
para con nosotros, a través de su Hijo Jesús, frágil y menesteroso como
nosotros.
Ambas
efemérides están íntimamente ligadas y son inseparables: sin la Navidad, no hay
encarnación, y sin esta que se celebra en Greccio, no hay posibilidad de que la
Forma de vida de los hermanos menores sea vivir la Buena Noticia, el
seguimiento de las huellas de Jesucristo: encarnación de la Buena Nueva.
Feliz fiesta de San Francisco, que él interceda por nosotros, para que el Niño Jesús renazca en nuestros corazones y redescubramos la novedad y la alegría del Evangelio.
Fray Miguel Ángel Lavilla Martín
Gruta de Greccio
Salida del sol desde el santuario Greccio
Santuario de GreccioEstimados hermanos Paz y Bien.
El Próximo lunes celebramos la Fiesta de San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana, y cuya figura es la de un hombre que encontró en Cristo toda su plenitud.
A lo largo de la historia le han llamado a San Francisco de muchas formas; todas ellas reflejan un aspecto de la vida del Santo de Asís.
1.- Uno de los títulos es “Alter Christus” (El otro Cristo) desde el encuentro con el Cristo de San Damián, el amor al crucificado, fue unos de sus grandes amores o pilares de su vida.
2.- Hijo de Dios, en su proceso vocacional, Francisco va descubriendo la Paternidad de Dios a través de Cristo. Esta experiencia de ser hijo de Dios lo va a expresar de una forma muy gráfica, cuando se desnuda delante de la gente y el Obispo de Asís, Francisco devuelve sus ropas a su padre y exclama: “Hasta ahora he podido decir, padre mío, Pedro Bernardone, a partir de ahora, diremos, Padre nuestro que estas en los cielos”.
3.- El hermano universal, ya que ha descubierto que Dios es su Padre de todas las criaturas, por eso él, sintiéndose criatura, por eso ama a la creación y la cuida, llamando a todos hermanos: hermano Sol, hermana Luna, hermana Agua, hermano Fuego, Hermano Lobo….
Por eso la Fraternidad va a ser otro de los pilares de su vida.
4.- Un Hombre de fe, esperanza y caridad que le empujan a seguir las huellas de Ntro. Sr. Jesucristo.
5.- Un Hombre pacífico, cuya oración “Haz de mi Señor, un instrumento de tu paz” es un bello reflejo de que estamos llamados a reproducir en nosotros la imagen de Cristo que consuela, pacifica, sana y cura nuestras heridas…
· Nos toca vivir en un mundo marcado por la violencia, de todo tipo, mirando a Cristo con los ojos de Francisco para que él nos ayude y nos de fuerzas para ser hombres y mujeres cargados de su paz y ser pacíficos.
· En un mundo insolidario y egoísta, mostrar la cercanía al hermano cansado y necesitado de gente capaz de escuchar, orientar y acompañar a nuestros hermanos los hombres a encontrarse con el Señor.
· El mundo de hoy, como el de ayer, necesita de personas que desde la vida ordinaria, sean testigos del Amor, de la Ternura y de la misericordia de Dios.
San Francisco no se cansaba de gritar: “El Amor, no es amado; el Amor, no es amado”, para que también nosotros supiéramos gritar esto mismo a nuestro mundo cansado y agobiado por tantas cosas.
· Es verdad que este tiempo de la pandemia nos ha ayudado a despertar el sentido de nuestra solidaridad, no solo desde Cáritas, que gracias a ella ha paliado muchas necesidades de todo tipo, si no también ha ayudado a que muchas personas anónimas hayan dado la vida por los demás
· Que el Señor nos ayude a ser cada día más amigos de Jesucristo y seamos en el mundo testigos de esperanza.
¡Feliz fiesta de San Francisco de Asís!
Un abrazo muy grande.
Vuestro Párroco.
Fr. J. Jordi Escrivá dominguez
ofm